Te escribimo para
contarte poco más o menos como nos va la cosa por aquí y para compartir nuestra
experiencia con vosotros ya que gracias
al esfuerzo de sendas organizaciones estamos aquí.
Cada día nos
levantamos a las 6 de la mañana, pues a las 7 hemos de estar en el colegio.
Cogemos nuestras bicis, cargamos nuestras mochilas de agua y nos disponemos a
recorrer el camino que lleva hasta la escuela, unos 4 Km, cubierto de campos de trigo y exóticas palmeras
dispuestas cual oasis , todo ello salpicado con
las notas de color que aportan
los saris de las mujeres mientras
trabajan la tierra. Aunque el camino a veces se hace largo, resulta un
placer atravesar Rampur o Katorva, aldeas que se encuentran a medio camino
entre el centro de voluntarios y el colegio, de las cuales, a nuestro paso,
salen grupos de niños gritando “namasté, namasté”.
La imagen que nos
espera al llegar al colegio es la de los niños dispuestos en dos filas rezando
una oración Hindú y otra Budista, después del rezo, Yogi Dhiremdra, nuestro profesor de yoga, nos espera sentado bajo la sombra de los
árboles del colegio para comenzar nuestras clases de yoga acompañados por los
niños. Durante una hora, realizamos diversos ejercicios y posiciones tales
como, “Namaskar” que es el saludo al sol, ” Pranayama” que consiste en una serie de ejercicios respiratorios
, etc …
Después,
empezamos con nuestro trabajo en la escuela. Ahora estamos trabajando en la
reparación y acondicionamiento de las clases. Es un trabajo gratificante pues
imaginar la cara de los niños cuando vean como están quedando resulta emocionante,
aunque por otro lado también se hace duro pues el creciente calor de estas
fechas resulta a veces agotador.
Alrededor
de las once de la mañana todos los niños se colocan de manera ordenada a lo
largo del porche, cada uno con su plato esperando a que le sirvan su comida,
generalmente arroz y dal, y después, al
terminar, uno a uno se dirigen al pozo donde hay dispuestos unos grifos para lavar ellos mismos su propio plato.
Una vez
hecho esto, la jornada llega a su fin y se dirigen a sus casas en grupos
dependiendo de la aldea de la que provengan cada uno, hay algunos que tardan
más de media hora andando bajo el ardiente sol, descalzos, hasta llegar a su
casa, algo que para nosotros puede parecer una desidia y, sin embargo, para
ellos es absolutamente normal. Y los niños se alejan de la escuela gritando
“calmilenge”, “hasta mañana”.
Entonces se hace el silencio
todo queda en paz tras un día de colegio. Es en ese momento cuando nosotros
comemos y recargamos energías para emprender nuestro viaje de vuelta a casa.
Por la tarde
tenemos clase de hindi y alguna que otra “meeting” para hablar de nuevos planes
o cosas referentes al proyecto. Ahora estamos recibiendo clases de belleza,
“trucos de belleza indios” y conociendo los distintos instrumentos musicales
típicos de aquí de la mano de una mujer encantadora y una voz muy dulce.
Después, en nuestro tiempo libre es cuando
comienzan nuestras pequeñas aventuras, cogemos nuestras bicis y nos adentramos
en cualquier lugar de Bodhgaya para conocer y comprender la vida aquí. El otro
día nos enteramos donde vive Morti, el único
elefante que hay en el pueblo así que fuimos en su búsqueda y lo
encontramos, fue muy divertido tocarlo y darle de comer. También es fácil
encontrar un nuevo templo por conocer, todos ellos guardan un encanto especial,
un misterio. Aquí puedes tomarte un chai en cualquier lugar y en cualquier
momento, siempre hay alguien dispuesto a ofrecerte uno.
Otras veces salimos en busca de la mejor vista
para contemplar el atardecer pues es precioso, el sol adquiere un color
especial y distinto al de allí, es uno de los momentos más bonitos del día.
Luego están las aldeas, todas ellas increíbles. Es curioso pues cuando nos
adentramos en ellas de repente nos vemos rodeadas de niños que nos siguen en
todo momento en nuestro recorrido por la aldea. Sus casas hechas de adobo, su
gente , sus pozos, sus animales, sus gigantescas palmeras, …. Son cosas que uno
ha de ver por si mismo pues explicarlo o hacer una simple foto no es suficiente
para describir lo que se siente al contemplar la vida en ellas.
Llevamos dos meses
y en todo este tiempo hemos visitado varios lugares tales como Gurpa, montaña
donde Buda estuvo caminando y meditando cerca de 108 días. Tras sus 1500
escalones se alcanza la cima donde se haya una figura de buda hecha en su
honor, espectacular, un lugar muy espiritual. También estuvimos en Danua-Banua a
unos 50 Km desde aquí donde pudimos pasear atravesando campos de maíz y conocer
una escuela, Kakola, a 65 Km, lugar donde se encuentra una catarata y en cuya
poza te puedes bañar, eso si, acompañado de 200.000 indios juntos y por
supuesto nosotros lo hicimos, jajaja!!!!
… Y bueno esto es todo más o menos por ahora,
aunque no te he hablado sobre lo bien que lo pasamos en nuestras vacaciones en
Darjeeling y Sikim, pero eso más adelante….
Muchos besos y abrazos desde Bodhgaya.





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